No te saltes el desayuno o engordarás

Si te saltas el desayuno pensando que vas a adelgazar, no lo hagas, engordarás.

Desayunar cereales reduce el riesgo de padecer diabetes

¿No serás de ese tanto por ciento de personas que piensan que si se saltan una comida al día adelgazan?

Pues deja de sufrir ya, por qué, estudios científicos han demostrado que saltarse la primera comida del día aumenta la posibilidad de padecer obesidad y otras enfermedades asociadas con esta enfermedad como son el colesterol, tensión arterial alta y diabetes.

Los últimos que han dado la voz de alarma ha sido un estudio elaborado por la división de Epidemiología y Salud Comunitaria de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, y publicado en la edición de marzo de la revista Pediatrics.

Los investigadores analizaron durante cinco años la relación entre el hábito de desayunar, la preocupación por engordar y el estado de salud de 2.216 norteamericanos de entre 14 y 19 años y observaron que los que no almuerzan tienen de media un índice de masa corporal cinco puntos superior a los que sí lo hacen.

No pienses que sólo son los americanos los que hacen esta locura. En España, según el informe “Alimentación, consumo y salud”, presentado la semana pasada por la Obra Social de la Fundación La Caixa, un 8,2% de la población de 2 a 24 años no desayuna todos los días y un 32% lo hace con raciones escasas.

Y son precisamente los adolescentes los que preocupan en especial a los expertos porque coinciden en ellos varios factores de riesgo. Por un lado, los padres rebajan el control sobre lo que comen sus hijos, y por otro, el joven, aún está en edad de crecimiento, se preocupa más por su físico que por su alimentación y es en esta etapa donde aparecen los primeros intentos de hacer dieta, quitándose el almuerzo para aligerar las calorías del día.

De hecho, los niños y jóvenes que no desayunan presentan una tasa de obesidad del 24%, que baja hasta el 7,5% en el caso de los que sí lo hacen de forma equilibrada. ¿Y esto porque es? Pues muy sencillo, al no desayunar no se sacia el hambre de la mañana y estamos picando a lo largo de esta hasta que llegamos a la comida, donde comemos más cantidad. Resultado, acabamos ingiriendo demasiadas calorías, lo que provoca un aumento de peso.

El organismo, esa “máquina perfecta”, es muy listo y cuenta con un mecanismo de defensa ante situaciones de ayuno prolongado, el cual activa dos hormonas, llamadas leptina y grelina, que crean una situación de ahorro energético en el cuerpo. Esta situación no se quita si empezamos luego a comer, ya que, se mantiene, así que, al gastar menos energía, se puede tender a engordar.

El estudio publicado en la revista Pediatrics señala que casi la totalidad de los adolescentes que se saltan el almuerzo lo hace para controlar su peso. Esta costumbre aumenta a medida que el joven crece. En 1999, cuando se inició la investigación, sólo el 27,2% de las chicas participantes y el 37,9% de los chicos afirmaban desayunar cada día. Tras cinco años el porcentaje de los que mantenían la costumbre de comer cada mañana se redujo al 21% en ambos sexos. Los que seguían una alimentación correcta y respetaban todas las comidas eran también los que llevaban una vida más sana: hacían más deporte y consumían menos alcohol y tabaco. “El hábito de desayunar es un indicador importante de un estilo de vida saludable en la juventud”, escriben los autores del artículo.

¿Cuál es el desayuno ideal?

Uno que contenga los tres pilares básicos para que sea considerado “saludable”, fruta, cereales y lácteos.

Los lácteos nos aportan proteínas, azúcares y una cantidad pequeña de grasas, así como calcio, que favorece la mineralización ósea. Los cereales que pueden ser en forma de pan o en copos, son necesarios por los carbohidratos complejos que contienen. La fruta tiene vitaminas, antioxidantes, líquidos y fibra. Podemos tomar zumos, aunque en este caso, se pierde la fibra que nos ofrecía la fruta, pero se puede recuperar si tomamos hortalizas u otras frutas durante el resto del día. Tampoco son desaconsejables, si se toman con moderación, alimentos como mermeladas, miel, embutidos o queso.

Desayuna que todo te irá bien y si es en familia mucho mejor.

Vía: lavanguardia

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