Las grasas ‘trans’ son una bomba para el corazón

Las grasas trans mejoran el aspecto de la comida, hacen que dure más e, incluso, la vuelven irresistible al paladar. Sin embargo, numerosos estudios afirman que las grasas ‘trans’ son una bomba para el corazón.

Productos con Grasas TRANS
Cuando se cumplen dos años de su ‘prohibición’ en Dinamarca, el empleo de estos lípidos en la alimentación continúa generando polémica en todo el mundo. La polémica está servida en algunos países, como Reino Unido, y en otros el tema no parece prioritario.

En nuestro país, la estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad y Consumo para combatir la obesidad propugna reducir progresivamente la presencia de estas grasas trans en los productos alimenticios; sin embargo, aún no existe una normativa legal al respecto.

Las grasas trans están presentes de forma natural en los rumiantes, como las vacas u ovejas. Se generan a causa de la acción de determinadas bacterias en los estómagos de estos animales y se encuentran, en pequeñas cantidades, en su carne y los productos lácteos enteros.

Sin embargo, no son este tipo de grasas las que preocupan a especialistas de todo el mundo, sino las que tienen su origen en la manipulación industrial.

Nacieron en la primera década del siglo XX, aunque su proliferación no llegó hasta los años 60. A partir de entonces, se extendieron rápidamente por su bajo coste y ya que se creía que eran un buen sustitutivo de las grasas de origen animal (saturadas), que, en exceso, tienen un efecto nocivo para la salud.

Pronto pasaron a formar parte de gran parte de la bollería, tentempiés, productos horneados y artículos de comida rápida que millones de personas consumen cada día.

“Hay multitud de estudios sobre el tema, es un asunto en plena ebullición y, aunque no está muy bien estudiado, ahora se ve que los ácidos grasos trans tienen una influencia parecida a las grasas saturadas”, explica Wenceslao Morera, miembro del Instituto de la Grasa, una entidad dependiente del CSIC.

La revista ‘The New England Journal of Medicine’ publicaba una revisión sobre este tema que repasaba los últimos estudios científicos realizados sobre las grasas ‘trans’.

En sus conclusiones, este artículo destacaba, entre otras cosas, el hecho de que estos lípidos elevan el nivel de colesterol LDL o “malo”, disminuyen la presencia del HDL o “bueno”, favorecen la aterosclerosis y aumenta considerablemente el riesgo cardiovascular.

La publicación de este trabajo en el ‘New England’, que además instaba al gobierno británico a tomar cartas en el asunto, provocó una oleada de reacciones. En agosto, cuatro grandes supermercados británicos anunciaron su decisión de retirar los ácidos grasos trans de sus propios productos. Poco tiempo después, grandes empresas como Kellogg’s, Nestlé o Cadbury Schweppes secundaron esta medida anunciando su intención de reducir o retirar por completo estos lípidos de sus artículos.

En nuestro país es el consumidor el que tiene que elegir, explica Wenceslao Morera.Habría que concienciar a la gente de que hay que buscar lo más sano posible y de que cualquier producto que contenga en la etiqueta una mención a lo ‘hidrogenado’ o ‘parcialmente hidrogenado’ muy probablemente contenga grasas trans”, apunta este experto.

Tomaremos nota y habra  que dejar la bollería indrustrial y que comer mas sano, bocadillos con chorizo casero (si es posible), hacer bizcochos los fines de semana, para los desayunos y meriendas de los niños….

Una Respuesta

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Send this to friend