El consumo diario de vino “ayuda” a nuestro esófago

Según un estudio realizado por la institución Kaiser Permanente, beber un vaso de vino al día puede bastar como para reducir el riesgo de sufrir esófago de Barret en un 56 por ciento.

Vino Fondillon - Bodegas Francisco Gomez

El estudio de Kaiser Permanente, a 953 hombres y mujeres residentes en el norte de California entre 2002 y 2005,  ha demostrado que la gente que bebía uno o más vasos de vino tinto o blanco por día tenía menos de la mitad de riesgos (un 56 %) de sufrir esófago de Barret. Sin embargo, esta reducción no se ha podido demostrar si las personas bebían cerveza.

El esófago de Barret, es una enfermedad que puede afectar a un 5 por ciento de la población y se produce por un reflujo ácido permanente que daña el esófago.

Los pacientes con esta dolencia tienen entre un 30 y un 40 por ciento más riesgo de sufrir un adenocarcinoma de esófago (un tipo de cáncer de esófago) porque las células de esta enfermedad pueden convertirse en cancerosas.
Debido a que el esófago de Barret carece de síntomas de advertencia, los pacientes descubren su dolencia cuando se les practica una endoscopia debida a la anemia, ardor de estómago, o úlcera hemorrágica, y revela que las células esofágicas están dañadas.

Entonces cambian de forma durante el proceso de curación de esos procesos. Actualmente no existe tratamiento para esta enfermedad, sólo puede ser seguida por médicos especialistas.

En los Estados Unidos, este es uno de los tipos de cáncer cuya incidencia está creciendo más rápidamente, concretamente se ha quintuplicado en los últimos 30 años.

Los investigadores no saben exactamente por qué el vino tiene este efecto en esta enfermedad. Una de las teorías que tienen es que los antioxidantes que tiene el vino neutralizan el daño oxidativo causado por el reflujo gastro-esofágico.

Otra posibilidad es que los bebedores de vino lo hacen en las comidas, y no de forma aislada como si fueran copas, reduciendo de esa forma el potencial daño del alcohol en el tejido del esófago.

Los resultados de la investigación han sido publicados en el número de marzo de la revista Gastroenterology.

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