En vacaciones, ¿Cómo acertar con la elección de los restaurantes? El período vacacional, especialmente en verano, es tiempo de relajación, de disfrute, de evitar conflictos y disgustos. Pero quien más, quien menos, ha sufrido en persona las consecuencias de la mala elección de un restaurante para las comidas o cenas de estos momentos de asueto.

Restaurante Sea Grill - Puente Romano (14)

En vacaciones, especialmente ahora en verano, quien más y quien menos, ha sufrido en sus propias carnes las consecuencias a la hora de elegir un restaurante para comer o cenar. Consecuencias como una elevada cuenta inesperada, una relación calidad/precio insatisfactoria o unas expectativas incompletas en la presentación o el sabor de los platos elegidos suelen ser desagradables sorpresas que podemos evitar simplemente poniendo en práctica los siguientes consejos:

Sin duda alguna la ubicación del local define el ticket medio. Un restaurante en la avenida principal del destino vacacional elegido para el veraneo seguramente tenga unos precios más elevados que otros situados en calles paralelas o incluso más escondidas. Esto no quiere decir que estos restaurantes sean mejores o peores, simplemente su alquiler probablemente sea más elevado y, por ello, esto repercuta en los precios de los platos. La comodidad de estar en la calle principal se paga, un factor que se debe tener en cuenta antes de sentarnos en la mesa.

Cocina Restaurante SA BRISA

Opiniones online sí, pero con cautela. La sociedad de la información que impera actualmente en el mundo nos facilita a los consumidores el acceso directo a opiniones diversas en portales de valoraciones de viajeros, sobre todo tipo de establecimientos, pero esto no deja de ser eso: opiniones. No hay una manera cien por cien segura de detectar aquellas opiniones interesadas de las “verdaderas”, pero hay un indicio claro: siempre que veamos una opinión de un usuario en cuyo perfil se refleje que únicamente ha publicado dicha valoración –y encima es muy positiva- puede ser teledirigida a mejorar la reputación del lugar, aclaran desde Linkers, quienes nos aconsejan a seguir buceando en busca de impresiones alternativas para contrastar y confiar, especialmente, en usuarios de relevancia en los websites de opiniones.

También hay que recordar que la opinión de allegados y amigos a la hora de recomendar suele ser más acertada. Pero, en cualquier caso, es necesario tener en mente el momento en que se ha realizado la visita reseñada o recomendada, ya que este tipo de establecimientos puede cambiar con frecuencia de propiedad.

Cuchillo para comer cochinillo del Restaurante José María (2)

La comida entra por la vista. El marketing se introduce cada día más en la gastronomía, y los restaurantes en lugares turísticos saben que para ganar clientes en un mercado y tiempo tan competitivo la imagen de sus comunicaciones es fundamental. Si no queremos llevarnos sorpresas con nuestras elecciones es aconsejable echar un vistazo a las mesas que nos rodean y ver la apariencia de los platos que están degustando y las caras de los comensales cuando saborean cada bocado. Esto puede ayudarnos a esquivar alguna que otra decepción.

Aunque lo principal es saber que nos apetece comer en cada momento. Para ello nada mejor que elegir un restaurante que ofrezca realmente lo que deseamos y evitemos los típicos establecimientos que nos ofrecen “un poco de todo”. Si nos apetece un buen plato de arroz, busquemos un establecimiento que tenga como referencia este producto; si queremos un buen asado, busquemos un restaurante que ofrezca este plato como “estrella”.

Vistas desde el Restaurante Sea Grill - Puente Romano (3)

La fórmula “vistas al mar + profesionalidad” se paga caro. Los viajeros que eligen la costa como destino tienen claro que una actividad obligada es la comida o cena junto al mar. Se puede escoger un discreto chiringuito donde degustar las típicas tapas, paellas o comida casual, pero es necesario que las expectativas se ajusten a la realidad: son establecimientos económicos, eventuales y con personal temporal, por lo que habrá un reflejo en el servicio. Por otro lado, un servicio costero y urbano, profesional y eficiente cuesta dinero. Este tipo de establecimientos ofrecen una buena gastronomía en un entorno privilegiado con un servicio acorde a estas premisas. La moraleja se resume en que hay oferta y variedad para ambas experiencias, pero tengamos claro que la calidad en el trato se paga, y al lado del mar, la cuenta suele ser más elevada.

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