Si bien la cabeza del congrio se usa principalmente para dar sabor a los caldos y fondos de pescado, por si sola, guisada con patatas o arroz, da como resultado un plato tan sencillo y humilde como la receta que os mostramos hoy: Patatas con congrio.

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El congrio es de esos ingredientes que amas u odias. En nuestro caso “el amor” tardó un tiempo llegar, más o menos que pasada la veintena.

Y no es qué hasta entonces no lo hubiera probado, más bien fue por esa fecha, tras unos cuantos años apartándolo de los platos en los cuales mi madre le incluía, que surgió el flechazo. A día de hoy todavía sigue, y no hay receta que prepare con caldo de pescado en la cual falte una cabeza, cola o parte cerrada de congrio para su elaboración.

El congrio, adulto, solemos encontrarlo en la pescadería en diferentes cortes: Cabeza; parte abierta (la que va desde la cabeza a la cola); y parte cerrada (cola). Dependiendo de su uso, se suele utilizar cada parte de la siguiente manera: Cabeza y cola para elaborar caldos y fumets, y la parte central, que tiene menos espinas, para hacer recetas como el Congrio al ajo arriero.

Si bien la cabeza del congrio se usa principalmente para dar sabor a los caldos y fondos de pescado, por si sola, guisada con patatas o arroz, da como resultado un plato tan sencillo y humilde como la receta que os mostramos hoy: Patatas con congrio.

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Ingredientes para elaborar Patatas con congrio para 4 personas:

  • 1 Cabeza de congrio grande, limpia y cortada en trozos grandes
  • 3 Patatas grandes
  • 80 ml Vino blanco
  • 1 Cebolleta
  • 2 Ajos pelados
  • Unas hebras de azafrán o colorante alimentario
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Perejil fresco

Elaboración Patatas con congrio:

  1. Lavamos, escurrimos y sazonamos la cabeza de congrio.
  2. En una cazuela echamos tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Llevamos a fuego medio y pochamos en ella la cebolleta y el ajo picado finamente.
  3. Cuando veamos que la cebolla está transparente, incorporamos los trozos de la cabeza de congrio y salteamos durante cinco minutos.
  4. Añadimos 6 hebras de azafrán o en su defecto la punta de una cucharilla de colorante alimentario (el que usamos para dar color a los arroces) y el vino blanco.
  5. Incorporamos las patatas peladas y cortadas en trozos no muy pequeños. Sazonamos a nuestro gusto y mezclamos.
  6. Cubrimos con agua, tapamos la cazuela y subimos el fuego hasta que empiece a cocer.
  7. Cuando veamos que empieza a hervir, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocer durante quince minutos, aproximadamente.
  8. Destapamos, comprobamos el punto de cocción de la patata y el de sal. Si hiciera falta, rectificamos el punto de sal.
  9. En este punto veremos que el caldo del guiso está algo licuado, para espesarlo lo que haremos sacar unos cuantos trozos de patata (cuatro o cinco) a un mortero. Trituramos finamente con la ayuda de la maja del mortero.
  10. Añadimos un poco de caldo del guiso, desleímos y añadimos al guiso.
  11. Dejamos cocer a fuego lento durante otros cinco minutos.
  12. Retiramos del fuego, tapamos y dejamos reposar cinco minutos más.
  13. Aderezamos con un poco de perejil picado, servimos y degustamos.
  14. Como ocurre con todos los guisos, ya sean estos marinemos o de carne, estos mejoran si se hacen de un día para otro.

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