Valladolid ya tiene su Pincho de Oro 2007

Venían con muchas ganas, ya que después de ganar el año pasado el Pincho Caliente 2006, este año el IV Concurso de Bocadillos de Autor y el III Concurso de Tapas de Diseño de Madrid Fusión, los hermanos y cocineros Antonio y Javier González (Rte. Los Zagales de la Abadía) se han alzado con el Pincho de Oro de la 9ª Edición del Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid.

Ganador VI Concurso nacional de Pinchos de Valladolid

Lo han ganado por goleada, 20 a 0, ya que se han llevado todos los puntos del jurado, este hecho es la primera vez en la historia del concurso que ocurre.

El resto de los premios fueron, como mejor pincho caliente al restaurante La Perla de Castilla (pechugas de gallo de corral con crema de coco, lima y curry), el frío el de Don Bacalao (el fresco), el Autóctono del restaurante La Garrocha (Garrochudo), y el mejor postre fue a parar a otro conocido del concurso provincial de pinchos, el restaurante La Botica, de Matapozuelos con su pincho “Piñones y pinares”.

No sólo hubo premios en la capital ya que en la provincia recayeron los dos premios especiales, el que patrocina Mahou fue a parar al hotel Villa de Ferias de Medina del Campo por la utilización de cerveza en su pincho “Mandarín” y el de Coca Cola fue a parar al restaurante Isidoro de Íscar con “Verducola”.

Los hermanos Antonio y Javier González propietarios del restaurante Los Zagales de la Abadía, y su creación “La piragua marinera”, han sido los claros ganadores del Pincho de Oro 2007, esto incluye el pase al III Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid de octubre, en representación de la ciudad y provincia, dicen que seguirán trabajando en este pincho para el concurso nacional, ya que tiene muchas posibilidades con unos pocos retoques.

 

“La piragua marinera” Pincho de Oro

Los premiados conocieron el veredicto anoche en el Museo de la Ciencia de Valladolid, donde el presidente de la Asociación de Hosteleros, Fernando Pérez, recordó a los concursantes que «nos está mirando toda España» y animó a los ganadores a asumir el nuevo reto de representar a la ciudad en el certamen de octubre, además de reclamar la colaboración de sus compañeros del sector para abrir el mayor número posible de cocinas a los concursantes de fuera.

El clásico pincho como tal no existe ya en muchas de las barras vallisoletanas, ya que lo que nos proponen es una especie de cocina en miniatura, en la que tenemos que utilizar utensilios para poder hincar el diente, que no está mal para nosotros cuando vamos de tapeo, pero el jurado piensa que un pincho debe de comerse con una mano mientras con la otra sujetas la bebida y eso después de probar 176 pinchos más los postres, recurriendo a cuchillos, tenedores, cucharas y otros utensilios, le ha lanzado a la Asociación de Hosteleros un reto para la décima edición del concurso y es que los pinchos y tapas se puedan comer con una mano.

Ya veremos si ésta lo acepta.

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