Jornadas Gastronómicas del Bierzo 2013

28 restaurantes serán los participantes de las XXIX Jornadas Gastronómicas del Bierzo.

Jornadas gastronomicas del bierzo 2013_e

Del 18 de octubre al 9 de diciembre de 2013 se desarrollarán las XXIX Jornadas Gastronómicas del Bierzo. Un evento en el cual 28 establecimientos hosteleros ofrecerán unos menús compuestos por los grandes productos de la zona como pueden ser los pimientos, las peras, castañas, manzanas o el botillo de León. Además de los grandísimos y sorprendentes vinos que producen las bodegas adscritas a la Denominación de Origen Bierzo.

A lo largo de estos 53 días de las Jornadas Gastronómicas del Bierzo 2013, toda aquella persona que así lo desee podrá disfrutar de la cultura y gastronomía típica de la comarca leonesa, visitando cualquiera de los restaurantes participantes en estas jornadas, repartido por las localidades de Ambasmestas, Cacabelos, Corullón, Villadepalos, Herrerías de Valcarce, Lillo del Bierzo, Noceda, Sancedo, Igüeña, Ponferrada y Villafranca del Bierzo.

En estos establecimientos podremos degustar unos menús compuestos por platos tradicionales o “renovados”, repartidos en 4 primeros, 4 segundos y 4 postres a elegir. Además, en el precio del menú está incluido el vino D.O. Bierzo, un café y un chupito de aguardiente.

Aparte de estos menús, algunos restaurantes ofrecerán un menú degustación compuesto, por al menos, 5 platos. Tanto este como el resto de los menús ofertados, no deberán superar los 30 euros por persona y se ofrecerán durante todos los días de las Jornadas Gastronómicas del Bierzo 2013, en horario de comida y cena, respetando siempre los días de descanso del establecimiento.

Si quieres conocer al detalle los menús de las Jornadas Gastronómicas del Bierzo 2013 puedes hacerlo en el siguiente enlace:

Menús Jornadas Gastronómicas del Bierzo 2013

3 Respuestas

  1. Carmen

    En Molinaseca, precioso pueblo del Bierzo a dos pasos de Ponferrada, también podéis venir a disfrutar de las XXIX Jornadas Gastronómicas. Os esperamos en De Floriana, con los brazos abiertos y la mesa puesta.

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  2. ñañaña

    Qué lamentable, aprovechar los comentarios de un blog para hacer publicidad de un local. Nunca entro en aquellos restaurantes que se anuncian de manera agresiva, bien con personal asaltando a los viandantes a pie de calle…, bien con artimañas como estas. Simplemente no me fío de quien tiene que recurrir ese tipo de maniobras; ni de él ni de lo que ofrece.

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  3. JUAN JOSE FREIRE

    Cuando en un establecimiento no me tratan correctamente o los servicios prestados no son de la calidad que esperaba o por la que se anunciaban, no suelo hacer comentarios en los foros de INTERNET, porque por un mal día de los responsables, o por una apreciación subjetiva errónea, puedo causar un perjuicio injusto a aquellos que regentan o son titulares del negocio. Pero hay ocasiones en que se traspasan tan ampliamente los estándares de la corrección que no le queda a uno más remedio que tener que difundir el desagradable trato al que ha sido sometido.

    El viernes 1 de noviembre, un grupo de nueve amigos que, de diversas regiones de España, nos juntamos en la acogedora Ponferrada, después de una mañana de excursión por Los Ancares, nos dirigimos a comer a “Casa Dolores” de Lillo del Bierzo, población cercana a Fabero, como restaurante incluido en las Jornadas Gastronómicas del Bierzo, lo cual nos daba a entender garantía de seriedad y calidad; pero todo ello lo más lejos de la realidad.

    Concertamos cita por teléfono para reserva de mesa y nos dijeron que la tendríamos preparada para las 2,45; a esa hora acudimos puntualmente al local, esperando de pie en la barra del mostrador del bar que no atendía nadie hasta casi las 3,30, en que nos dijeron que podíamos entrar a sentarnos. En la espera estuve viendo fotos antiguas colgadas en las paredes, entre las que pude observar algunas firmadas por Luis del Olmo y Miguel Ángel Revilla, ex Presidente de Cantabria, lo que hacía augurar el acierto de la elección del restaurante.

    Atendían el local dos camareras y les servía de apoyo un hombre del que después supimos era el marido de la dueña del establecimiento al que, posiblemente, da su nombre. Al cabo de cierto tiempo sentados el citado señor nos pregunta qué deseamos comer y decimos que el menú de las jornadas gastronómicas (precio 22 euros); va a cocina y vuelve, diciéndonos que no es posible, que ese menú solamente es para sábados y domingos, lo cual no concuerda con lo que regula la Comisión Organizadora de las Jornadas, cuyo libro de instrucciones nos había sido entregado en un restaurante de Ponferrada y que dice textualmente: Los establecimientos ofrecerán el menú de jornadas todos los días que estén abiertos y durante el período de las mismas. Del 18 de octubre al 9 de diciembre (ambos inclusive). No damos mayor importancia al particular y proponemos como alternativa un menú especial de festivos (precio 16 euros) que, aunque no era lo que pretendíamos, también nos era válido. Cinco de los comensales solicitamos de primer plato alubias con almejas; malas no, lo siguiente; las alubias duras, casi incomibles, y a las almejas me referiré luego. No hicimos comentario alguno, pero la camarera al retirar los platos y ver que quedaban las alubias en los mismos, con gran corrección preguntó si no habían sido de nuestro agrado y si deseaban alguna otra cosa en sustitución de las mismas, todos dijimos que no, excepto una amiga que se había desplazado de Barcelona, que tuvo la “osadía” de solicitar pastel de trucha. Al instante apareció la cocinera con un plato con su ración de pastel de trucha y con unos modales desagradables y totalmente incorrectos, dejó caer el plato sobre la mesa y dijo “las alubias estarían malas, pero debía de tener un agujero la fuente”, y sin más explicaciones se marchó; no nos dio tiempo a reaccionar, el cuerpo nos pedía levantarnos de la mesa e irnos, pero imperó la educación y las disculpas de la camarera a quien, al solicitarle si podía acudir el dueño o dueña del establecimiento nos comentó que la dueña era la incorrecta cocinera. Evidentemente las alubias no estaban en la fuente de servir, pero no porque estaba tuviese ninguna fuga, sino porque habían quedado en los platos una vez servidas.

    En lo que respecta a la calidad de la comida, entre regular y mala, salvo las almejas que eran algo peor; para mí, así como para dos primos gallegos que acudían a la reunión y posiblemente más conocedores que el resto de este tipo de moluscos, eran totalmente desconocidas; no eran almejas finas, ni babosas, ni rubias, ni tampoco japónicas; nunca las habíamos visto pero eran inconfundibles, de una concha prácticamente blanca, con algún toque en negro y que buscando en GOOGLE terminé localizando; su nombre científico es meretrix lyrata y se conoce con el nombre vulgar de “almeja vietnamita”, se vende congelada para mayoristas y si alguien está interesado en su compra, aunque se lo desaconsejo, la puede comprar al precio de 1,63 euros el kilo, llegan directas del puerto de Ho Chi Minh; adjunto el enlace http://spanish.alibaba.com/product-free/frozen-clam-meretrix-lyrata–115339593.html

    En lo que respecta a los segundos platos, parte de los comensales y por seguridad pidió salmón a la plancha que suele ser igual en todos los sitios, y otros pedimos osobuco guisado, que se comía pero no estaba bueno, con toda certeza era congelado o venía de la cámara y pasado por el microondas. Los postres, industriales, y finalmente el vino y como Dios manda para estos casos, después de `probarlo solo lo tomamos con gaseosa; en honor a la verdad tengo que decir que era gaseosa “La Casera”. El café se incluía en el menú pero renunciamos a él porque estábamos deseando salir de allí. Nos fuimos a tomarlo al Palacio de Canedo, donde, aunque por el “puente” había multitud de visitantes, se nos atendió exquisitamente.

    No dudo que existen restaurantes afamados que subsisten por lo que han sido, y no soy de los que opinan que el cliente siempre tiene la razón; pero en determinados momentos, la edad no perdona, es preciso plantearse que uno se debe de retirar y dar las riendas del establecimiento a otras personas, familiares o no, que mantengan el buen nombre del mismo.

    Lo digo como lo siento, me duele mucho tener que hacer este comentario final.

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